Hay actitudes, hay pensamientos y decisiones.
Siempre creí que el camino era recto hacia adelante, jamás debía voltear, retroceder estaba prohibido y a pesar de que la calle era ancha y con veredas a ambos lados no había rotonda. Siempre fue así, no debía detenerme, no debía volverme hacia atrás a mirar, pero la costumbre ya me lo permitía y me autorizaba al masoquismo de vez en cuando, pero entendí.
No importa el largo, la distancia, el ancho y las vueltas que no quise crear, hay razones, razones. Hay razones que hacen de la rigidez de tu vida un camino flexible, donde dejas mucho y crees ganar poco, y donde vuelves sabiendo que es un error y admitiendo que ese error concluirá a algo bueno, te ayudará, te hará feliz, te dejará volver a retomar ese camino.
Solo una cosa espero hoy de ti, espero que seas feliz.