Me dice dónde ir, a veces no quiero escucharle, se manifiesta y cuando absurda y desesperadamente intento ignorarle, ahoga gritos silenciosos y yo vuelo, y probablemente no vuelvo, se le debe dar en el gusto.
Camino y me escondo, la angustia brilla y muestra todo lo que soy, debilidad.
Los pasos se hunden un poco más que ayer, hay un peso en mi espalda, son culpas? Qué son? Qué puede hacerme sentir la desgracia tan latente y las ganas de no irme al mismo tiempo? Tú.