Respiramos el mismo aire y aún así le damos distintos significados. Porque no somos los mismos, los tiempos cambian. Todo es diferente a la primera vez, aquella que ni en nuestros recuerdos se muestra tan idónea. Hablamos, menos más, es un quizás a fin de cuentas. Es un No quiero estar aquí. Y aún así no puedo escapar. No puedo desbordar la emoción complicada de no ver, no verme. Tu a mi y yo a ti, jamás seremos dos.
El mundo nace para nosotros, no es al revés. No cuando lo deseas así, porque tu vives como tu quieres y haces lo que gustes de hacer. Los demás son solo personajes extras que dependen el narrador omnisciente, osea yo (tú).