Siempre estaba allí, jamás se marchaba y cuando subía su mirada, su espíritu se elevaba.. hasta el cielo o quizás hasta más allá. Y llegaba un punto en el que daba retorno a su cuerpo, era por ella. Era por ese lápiz que dibujaba su camino, su varita mágica que hacía realidad su destino, era su estrella. La estrella que la guiaba al Norte.
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Anacronismo
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