Era una difícil situación. Cuántas veces están en línea exacta entre tantas decisiones y todas con diferentes destinos. Qué debía hacer? Entre más lo pensaba más dudas tenía y más opciones aparecían: lo correcto, lo que quiero, lo que siento, lo mejor. Sigo mi instinto? Hago lo que se supone es mejor? Hago lo que realmente quiero sin seguir mi instinto y sin hacer lo mejor? Parece enredado. Le respondí. Merecía una respuesta. No dije lo que realmente quisiera decir, porque sé que no tiene ningún sentido seguir intentado algo sola. Las batallas se pelean juntos o te retiras. Él se retiró primero, y luego debí retirarme yo. Me pregunto en qué momento le dejó de importar. Me pregunto si es consciente de lo que está haciendo o solo está actuando desde la rabia y de manera infantil, pero y si no es así?, que pasaría si él de verdad no te amara más, si deberá se fuera para siempre. Me falta el aire, mi pecho se aprieta con repentina fuerza, mi respiración se enlentece, comienzo a aguantar la respiración sin ser realmente consciente del acto, y mis pensamientos, mis pensamientos víctima de la falta de oxígeno y el aumento del CO2, comienza a divagar entre recuerdos, entre posibles reencuentros futuros, entre lo que fue, lo que pasó y lo que no pudo ser. En qué momento nuestros caminos se separaron tanto? Cuándo dejaste de querer lo mismo que yo? Sabes que no hay vuelta atrás, pero lo que no sabes es cuánto me está doliendo.