n.n

Fue Casualidad, Maybe.

jueves, 9 de agosto de 2018

Las mejores batallas

Era un peligro... un completo y desafortunado peligro. Andaba, pero no vibraba. Respiraba por inercia y no encontraba paz. Después de todo era algo importante. Muy importante. ¡Oh por Dios, vamos, era lo más importante de mi vida hasta ahora! y estaba siendo imposible. Por mí y por todo en realidad. No quería asumir tal responsabilidad y tenía miedo. Eso es algo que he sentido mucho últimamente, miedo. La inseguridad me estaba matando, mis miedos me estaban consumiendo y no veía ninguna luz. Recibía apoyo y "ayuda" de los demás, pero la principal y más relevante ayuda que necesitaba debía venir de mí misma, de mi interior, de mi mente. Debía ser yo quien pudiera controlar la situación para brindarme la calma que necesitaba. Pero seguía siendo imposible. y ¿Por qué?. 
Tenemos tantas preguntas que parecen no tener respuestas, van generando una incertidumbre difícil de disociar, entramos en pánico, todo colapsa y nos estrellamos contra la pared, nos detiene un momento y si no somos lo suficientemente hábiles para comprender lo que ocurre, analizar y encontrar una solución efectiva en el instante mismo, seguimos avanzando a toda velocidad contra otra muralla que parece ser más gruesa y estar reforzada. Y aunque digamos que, tenemos la experiencia de la vez anterior, estrellarse de nuevo genera otro impacto y provoca otras heridas y si bien ya tenemos una leve noción de lo que nos enfrentamos, estamos ya malheridos y sin energía para  nuevamente lidiar con otro proceso similar. La mentalidad juega un papel fundamental en estos casos. El autoanálisis, la autocrítica, y todos los "auto" habidos y por haber se vuelven el camino a la solución definitiva, pero ojo, que cada que avanzamos descubrimos más miedos ¡y es lógico! Hemos fracaso. Y la desesperanza, la frustración y la agonía, no son fáciles de erradicar de una mente que (simbólicamente claro) lo ha perdido todo. Aunque la vida es sabia, y el dejar fluir es lo más adecuado a la situación, cuesta comprenderlo. No es fácil aceptar que estamos tocando fondo, no obstante, tendremos luces, pequeñas y esperanzadoras luces brillantes que nos indican que poco a poco todo irá mejorando. Solo debes abrir los ojos para verlas, para entender que ya generaste un cambio, que ya sanaste y que ahora eres más fuerte que antes. Que todo de una u otra forma valió la pena, y que nuevamente estás dentro del camino al éxito y la meta se visualiza cerca. 
Mantén la calma, respira, tómate tu tiempo y triunfa. Por sobretodo persevera. 

No es mejor el que no ha fracasado, ni peor el que ha caído. Valiente es el que continua, Fuerte el que lucha contra todo y humilde el que luego de aprender ayuda.