El f l u i r, como metáfora a la vida existencial que nos rebasa, se apropia de nuestra esperanza y la esculpe cual curvatura de movimiento sigiloso a la distancia deja entrever las proezas barajadas, en lo que no es más que un cauto suspiro visual.
Se comprende la sutil existencia de circunstancias que en ocasiones acuden a lo inmediato (instantes)-como mi jugo de naranja- y en otras oportunidades se dilatan hasta tropezar en su momento óptimo.
No siempre los infames damnifican, ni los afables contribuyen.
Sentido&razón.-