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Fue Casualidad, Maybe.

jueves, 11 de agosto de 2011

Tres

Adiós al frío Noviembre

Por las grises anchas calles caminaba igual, como siempre, aún así. En momentos tan precisos como aquel le faltaba la ajena inspiración que le otorgaban los verdes paisajes de camino a casa, mas pensó en alguna ocasión "ni tan verdes, ni tan apagados". 
Porque las luces se apagaban de vez en cuando para hacer alguna generalización del exterior ó por gusto. No sabría como decirlo, explicarlo ya es todo un montaje de preparación expectante. Apagados. 
Seguía por extraños abundantes caminos de memorias y se perdía en lo azul, nadie le miraba. Gustaba de la simpleza del paso a paso, gustaba de avanzar y nunca retroceder fue parte de sus planes, no lo habría sido hace tantos años, hace tres Noviembre, no lo habría sido. 
Y sigo por las mismas grises y anchas calles, mas parecen distintas. El tiempo logra que lo material cambie, imagínese usted lo que hace con lo inmaterial que sufre un desgaste más excesivo que el que forma el roce del suelo y el pie, entonces, mejor no lo imagine. 
Podíamos caer aveces, eran otros tiempos, eran otros momentos. El azul, sí, ese no falla, ese no cambia, con sus figuras que inundan lo más profundo de la consciencia, no se transforma en traidor ni transmite deseos impuros de olvidar, porque siempre está presente incluso cuando a tardes ratos se hace intenso, sigue igual, sigue azul. 
¿Qué será de ese sentimiento que generamos alguna vez? Hace tantos años, hace tantos meses. Ya no lo siento, no lo sentiré. Porque hay un cambio que es imposible olvidar en mi presente, ya mi sombra tiene compañía y jamás cometeré el error de compararla con el recuerdo de aquel Noviembre porque él no tiene comparación alguna a aquel infinito dolor que hoy llegó a su fin. 
Termino la época de destrucción, el sufrimiento ya no alcanza más mis ganas de vivir. Ya no modificará mi alegría, porque ya los recuerdos son recuerdos, y yo soy presente, él es presente, en cambio tú... tú eres un recuerdo.

jueves, 4 de agosto de 2011

DOS

30 de Julio 

Había olvidado que cuando se estaba feliz también se podía escribir. Y tengo que decirlo, esta felicidad me tomó por sorpresa. Toda mi vida soñé con esa historia perfecta, la del cuento mágico y final feliz, pero nunca la encontré, hasta ahora. Yo la veía perdida y  noté que lo que estoy viviendo es lo que siempre había soñado, llegó con muchos meses de retraso ó quizás siempre debió llegar en este momento. No lo sé, a lo mejor así tenía que pasar, pero el tema es que no me quejo porque puedo asegurar que la espera valió la pena.

Lo que siento contiene una fuerza tan grande que hay cosas que son innecesarias para sobrevivir a mi día. La música en las mañanas no hace falta, este sentir se complementa con su recuerdo y fortalece más este pensamiento que me mantiene en lucha.  

Me agrada ver como mi vida toma sentido y pierdo el egoísmo y el individualismo porque ya no soy yo, ya no eres tú, ahora somos Nosotros.

J&K.-